{"id":60035,"date":"2025-06-12T16:03:00","date_gmt":"2025-06-12T22:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/?p=60035"},"modified":"2025-06-12T16:03:04","modified_gmt":"2025-06-12T22:03:04","slug":"mujeres-indigenas-y-el-deber-de-preservar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/?p=60035","title":{"rendered":"Mujeres ind\u00edgenas y el \u201cdeber\u201d de preservar"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La cultura como mandato de g\u00e9nero<\/h2>\n\n\n\n<p>El mandato de preservar \u201clo propio\u201d muchas veces no se elige: se impone. Preservar la cultura recae casi exclusivamente sobre las mujeres, sin que esto refleje necesariamente autonom\u00eda, recursos o <strong>un reconocimiento aut\u00e9ntico que visibilice la carga desigual<\/strong> que esto implica. Este fen\u00f3meno no se limita a pueblos originarios, sino que <strong>es una constante hist\u00f3rica en distintas culturas del mundo<\/strong>, donde las mujeres hemos sido vistas como las encargadas de sostener a la familia y a la comunidad, <strong>imponiendo un legado cultural estrictamente vinculado con tener hijos que puedan perpetuarlo<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>En GESMujer, reconocemos el papel fundamental que hist\u00f3ricamente han desempe\u00f1ado las mujeres ind\u00edgenas en la transmisi\u00f3n de saberes, lenguas, tradiciones y formas de vida comunitaria. Sin embargo, <strong>es importante cuestionar c\u00f3mo la complejidad, carga y contradicciones de este rol se han impuesto y romantizado, invisibilizando los mandatos de g\u00e9nero impl\u00edcitos en el \u201cdeber\u201d de preservar la cultura<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>A las mujeres ind\u00edgenas se les ha llamado de diversas formas: \u201clas ra\u00edces de los pueblos\u201d, \u201clas guardianas de los pueblos ind\u00edgenas\u201d, \u201cel coraz\u00f3n de la comunidad\u201d, \u201cel s\u00edmbolo y el motor de la cultura\u201d. Si bien estas expresiones parecen halagadoras, en realidad refuerzan una carga simb\u00f3lica desproporcionada: se espera que sean ellas quienes cuiden de la lengua originaria, la cocina tradicional, las festividades, la crianza y los valores colectivos. As\u00ed, <strong>la cultura deja de ser una fuente de identidad viva y se convierte en una exigencia silenciosa que refuerza desigualdades de g\u00e9nero y violencia simb\u00f3lica<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057212.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057212-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-60036\" srcset=\"https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057212-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057212-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057212-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057212-1080x720.jpg 1080w, https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057212.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Migraci\u00f3n y el doble mandato cultural<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Por su parte, la migraci\u00f3n coloca a las mujeres ind\u00edgenas en una paradoja desgastante:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Las mujeres ind\u00edgenas que emigran a espacios urbanos deben adaptarse o incluso ocultar su identidad para no ser discriminadas.<\/li>\n\n\n\n<li>Las mujeres ind\u00edgenas que radican en sus comunidades, deben mantener intactas sus costumbres y su rol tradicional, pues se les coloca bajo un panorama tur\u00edstico y folcl\u00f3rico que les exige \u201cno cambiar\u201d.\u00a0<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>Este doble mandato las coloca en una tensi\u00f3n constante:<\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Adaptarse a la urbanidad implica culpa al no poder preservar su identidad cultural;<\/li>\n\n\n\n<li>Mientras que preservar su identidad cultural implica invisibilizar sus derechos, necesidades y capacidad de transformaci\u00f3n social.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<p>As\u00ed, las mujeres ind\u00edgenas quedan atrapadas entre <strong>la exigencia de mantenerse como s\u00edmbolos de una tradici\u00f3n est\u00e1tica y la b\u00fasqueda leg\u00edtima de su autonom\u00eda<\/strong> y reconocimiento en condiciones de dignidad. De acuerdo con Lorena Cabnal <em>\u201cLa lucha por la defensa de la tierra y del cuerpo es inseparable: la sanaci\u00f3n de nuestros cuerpos-territorio es tambi\u00e9n una forma de resistencia pol\u00edtica y cultural\u201d<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>La migraci\u00f3n, entonces, no solo implica desplazamiento f\u00edsico, sino tambi\u00e9n rupturas en las formas de transmitir y vivir la identidad cultural, demostrando que <strong>la transmisi\u00f3n cultural no puede seguir entendi\u00e9ndose como una funci\u00f3n natural de las mujeres, sino como una labor que debe ser ejercida en colectividad<\/strong> con respeto, libertad y condiciones dignas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057209.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057209-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-60037\" srcset=\"https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057209-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057209-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057209-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057209-1080x720.jpg 1080w, https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057209.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Resistencia desde el feminismo comunitario<\/strong>\u00a0<\/h2>\n\n\n\n<p>Desde el feminismo comunitario, impulsado por escritoras ind\u00edgenas como Lorena Cabnal (maya-xinka de Guatemala y cofundadora de la Red de Sanadoras Ancestrales del Feminismo Comunitario Tzk\u2019at) y Julieta Paredes (feminista aymara de Bolivia y cofundadora de Mujeres Creando Comunidad), se ha propuesto que la cultura debe ser un espacio de decisi\u00f3n, no de condena. Enunciando:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Que la cultura no debe ser una carga naturalizada sobre los hombros de las mujeres, sino un derecho colectivo sostenido con equidad.<\/li>\n\n\n\n<li>Que es necesario fortalecer pol\u00edticas p\u00fablicas interculturales con perspectiva de g\u00e9nero, que reconozcan y acompa\u00f1en la labor cultural de las mujeres desde la libertad, no desde la imposici\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>La p\u00e9rdida de lenguas originarias, la vestimenta, los bordados, o la baja natalidad no es culpa de las mujeres. Es consecuencia de un sistema que las responsabiliza sin apoyo, las romantiza sin justicia y las invisibiliza.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las mujeres ind\u00edgenas no son guardianas pasivas de un pasado, son integrantes de comunidades din\u00e1micas donde el cambio y la defensa cultural se viven de manera colectiva y desde m\u00faltiples voces. <\/strong>Porque no hay cultura viva sin mujeres libres y no hay tradici\u00f3n verdadera si para conservarla hay que callar, doler u obedecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el GESMujer Rosario Castellanos, nos sumamos a las voces del feminismo comunitario que no buscan romper con la cultura, sino hacerla habitable, justa y elegible para todas las personas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057211.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057211-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-60038\" srcset=\"https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057211-1024x682.jpg 1024w, https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057211-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057211-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057211-1080x720.jpg 1080w, https:\/\/www.gesmujer.org\/sitio\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/5066919532551057211.jpg 1280w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cultura como mandato de g\u00e9nero El mandato de preservar \u201clo propio\u201d muchas veces no se elige: se impone. 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