La urgencia de garantizar una vida libre de violencias para niñas y mujeres
El Estado y sus instituciones tienen la responsabilidad de garantizar una vida libre de violencia hacia las niñas y mujeres, no obstante, cuando alguna autoridad no cumple lo que las leyes les mandatan, son esas propias autoridades las que ejercen violencia institucional.
El proceso que enfrentan las mujeres para denunciar violencia es desgastante, cada paso representa un desafío donde los riesgos de enfrentar una revictimización son constantes. Daniela Esteban Benítez ha vivido, durante más de cinco años, un proceso en el que se logró la sentencia de su agresor por violencia familiar, el cual sigue libre, lo que incrementa el riesgo para su integridad e incluso su vida.
Para el Grupo de estudios sobre la mujer Rosario Castellanos, es una tarea permanente exigir que el estado y sus instituciones cumplan con su responsabilidad de proteger los derechos de cada niña y mujer a una vida libre de violencias. Lamentablemente, de acuerdo a nuestro monitoreo de violencia feminicida, solo en la administración del actual gobernador Salomón Jara se han registrado 260 asesinatos violentos de niñas y mujeres.
En Oaxaca la violencia feminicida es grave, desde los movimientos feministas hemos expresado que se requiere de instituciones profesionalizadas que impulsen la prevención y detecten los casos de alto riesgo, atiendan las necesidades de las víctimas y las acompañen a fin de que accedan a la justicia.
¿Qué nos preocupa del caso de Daniela?
1.- La tipificación del delito. De acuerdo a las violencias que enfrentó a manos del agresor Luis Alberto Martínez Zúñiga, se presentaron actos de tal gravedad que pusieron en riesgo su vida y la carpeta de investigación se integró como violencia familiar. Las mujeres que denuncian no tienen la obligación de saber de los delitos que enfrentan, pero las autoridades sí, por lo que causa una profunda preocupación que ante las y los Ministerios Públicos lleguen mujeres con un nivel de riesgo de violencia feminicida y no sean detectados como corresponde.
2.- Medidas de protección. Durante el proceso se le dictaron medidas cautelares, sin embargo, no fueron respetadas por el agresor quien la intimidaba con su presencia y dado que no la agredió físicamente, la respuesta que recibió de las autoridades no fue efectiva, sino que minimizaron estos actos amenazantes, lo que evidencia poca sensibilidad y desconocimiento del protocolo de atención ante la violencia basada en el género.
3.-El agresor sigue en libertad. Se siguió el proceso en libertad y una vez que se dictó la sentencia, actualmente en proceso de apelación, ahora se incrementan los riesgos para la integridad de la víctima y/o la huida del agresor y por lo tanto de que este hecho quede en la impunidad.
4.- Juezas, jueces y su actuación. La impartición y procuración de justicia debe aplicarse desde una perspectiva de género, lamentablemente se han conocido casos que por omisión o negligencia han dejado en libertad a los agresores, lo que representa un riesgo para las víctimas y para la sociedad. Demandamos atención urgente a este caso y que se garantice su acceso a la justicia.
Este caso es relevante pues ejemplifica las barreras de acceso a la justicia que enfrentan las mujeres que toman la decisión de denunciar y la voluntad de mantenerse en su exigencia, aún y con todos los obstáculos que tienen que enfrentar, por lo que hacemos responsables a las autoridades de su protección inmediata ante posibles actos de conductas violentas y machistas.
Acciones, omisiones, dilación, re victimización por parte de las autoridades, son factores que enfrentan las mujeres para acceder a la justicia, por lo tanto desde GESMujer hacemos un llamado a revisar las acciones de cada funcionaria y funcionario, evaluar la calidad de los servicios, supervisar que se aplique la perspectiva de género y detectar la violencia institucional y en su caso fincar responsabilidades penales, pues de una actuación profesionalizada depende la erradicación de la violencia hacia niñas y mujeres y de la máxima expresión de todas las violencias, la violencia feminicida.